Por Alex Fernandez Poulussen & Erika Zarate

Artículo publicado en el número 6 de iagua magazine, Abril 2015, 

Mientras que el concepto de huella Hídrica fue introducido por el Prof. Arjen Hoekstra[1] hace unos 12 años, Good Stuff International ha apoyado la aplicación de la metodología de huella hídrica desde hace unos 8 años [2]. Hemos llevado el concepto de la teoría a la práctica, trasladando la huella hídrica desde el contexto académico a realidades medioambientales, sociales y económicas en diferentes partes del mundo.

 

 

 

Por Alex Fernandez Poulussen & Erika Zarate

Artículo publicado en el número 6 de iagua magazine, Abril 2015,

Mientras que el concepto de huella Hídrica fue introducido por el Prof. Arjen Hoekstra[1] hace unos 12 años, Good Stuff International ha apoyado la aplicación de la metodología de huella hídrica desde hace unos 8 años [2]. Hemos llevado el concepto de la teoría a la práctica, trasladando la huella hídrica desde el contexto académico a realidades medioambientales, sociales y económicas en diferentes partes del mundo.

La Evaluación de Huella Hídrica[3] (EHH) es una herramienta versátil que puede aplicarse con diferentes fines. GSI se ha interesado sobre todo en explorar su potencial para informar la situación del agua a nivel de cuenca. La EHH presenta las cuentas claras mediante el balance hídrico, y además analiza los consumos de agua en relación a la disponibilidad.  Esta metodología incluye además el análisis de sostenibilidad económico y social de estos consumos.

 

Casos de éxito como la EHH de la cuenca del río Porce[4] (Colombia), han tenido un impacto tal que el estudio se ha decidido ampliar a las 316 cuencas del país[5], en conjunto con la entidad gubernamental local. Poco a poco, pasamos en Colombia a la fase en la cual los  resultados de la EHH se emplean para convocar a los actores implicados de la cuenca, y generar un diálogo. La EHH informa de manera transparente y apoya en la toma de decisiones relativas a la asignación del agua a nivel de cuenca.  

 

Otra aplicación valiosa ha sido a nivel de finca. El caso de la EHH de la producción de bananas en Perú y Ecuador[6], puso a la Huella Hídrica en el contexto de las prácticas agrícolas y la política existente de distribución del agua a las fincas, con el fin de formular estrategias que no solo redundan en una disminución de la Huella Hídrica, también en una mejora en la calidad de vida de las personas y que se acercan hacia la sostenibilidad económica y ambiental de la zona. En otros casos, como en el análisis de disponibilidad y uso de agua en el esquema de riego de la región de Moshi (Tanzania[7]), se encontró que los pequeños agricultores requerían mejorar los sistemas de riego y gestionar mejor el agua recibida, para mantenerse activos económicamente a largo plazo. Los resultados de Huella Hídrica muestran de manera cuantitativa las presiones en la cuenca en relación al esquema de riego y abren una puerta a la discusión sobre las opciones que poseen los agricultores.

 

En la mayoría de las aplicaciones, el reto consiste en la falta de información a nivel de cuenca. Nuestra experiencia nos dice que a través del uso de datos en muchas ocasiones de disponibilidad pública y herramientas de análisis geográfico, se logra obtener información muy valiosa para la toma de decisiones. Sin embargo, el factor común en todos los casos es la posterior interacción con cada uno de los actores implicados, aportándoles información clara y facilitándoles la gestión del recurso.Este enfoque es aplicable a países como España, con una gran necesidad de gestionar sus recursos hídricos inteligentemente con un enfoque integrador, dada su delicada realidad hidrológica y la alta demanda de agua que tiene la agricultura.

 

A nivel Europeo la Huella Hídrica cuenta con un enorme potencial de cara a afrontar los retos futuros que la Unión Europea plantea en relación a la directiva marco del agua, muy en línea con la integración de factores como la energía, la alimentación o el cambio climático.

 

La experiencia de GSI con la Huella Hídrica es que ésta no termina en el agua. El agua es sólo el punto de partida, se debe tender hacia la integración, no sólo con otros sectores sino con otras herramientas como la huella ecológica o el análisis de ciclo de vida, en busca de una economía más sostenible y acorde con nuestra realidad. Sobre todo, hemos aprendido que la EHH es un arma muy poderosa a la hora de comunicar la realidad hídrica de una cuenca, mediante la cual aportar un valor real y tangible a todos los  actores implicados, abriendo la posibilidad de mejorar políticas que pueden ser aplicables a cualquier continente, país, región o ciudad.

 

Agradecimientos: Los autores agradecen sinceramente a Derk Kuiper, manager general de Good Stuff International, por su apoyo y visión, que han inspirado este artículo.



[2] In 2008, GSI contributed to the creation oft he Water Footprint Network, with Arjen Hoekstra as scientific director and Derk Kuiper (director GSI) as executive director. www.waterfootprint.org

[3]For details see the Water Footprint Assessment Manual : Setting the Global Standard; http://www.waterfootprint.org/?page=files/WaterFootprintAssessmentManual